Ey, vos, mujer en insomnio perpetuo,

sólo llamo la atención para decirte que te quiero,

que por tus frases y palabras he tenido reclamos pasajeros

y que me importa un culo que me los hayan hecho.

No me sale nada más para escribir,

pero igual vos entendés de dolores y de amores,

y si no, te tocará comprender que te quiero así,

en tu modo transeúnte de palabras.

 

Apóstol.