Cuentan los libros de historia

que una mañana de agosto

los niños de Colombia

fueron poseídos por la euforia.

Se les vio atravesar

los portones de las escuelas

en alegre estampida

antes de que las campanas

anunciaran la salida.

 

Se llevaron por delante

la venta ambulante

dejando un reguero

de solteritas con lecherita,

crispetas con caramelo

y mango biche en tiritas por el suelo.

 

Horas después

se supo por los noticieros

la razón del desafuero.

 

Al escuchar que en los bosques

vivía un tierno animalito

bautizado como el Olinguito,

los niños corrieron hacia sus padres

para preguntarles si era cierto

lo que les había dicho Manuelito:

que dizque ese tal Olinguito

era primo segundo del Hornito Ringo.

 

Nota: La imagen fue tomada de El Tiempo. http://www.eltiempo.com/Multimedia/galeria_fotos/ecologia/GALERIAFOTOS-WEB-PLANTILLA_GALERIA_FOTOS-12992780.html