Estoy muy confundida con Luis Pérez. Desde que me interesé por la política tuve la idea de que era un hombre terrible, un corrupto, una amenaza para el progreso de Medellín y el argumento siempre fue una vajilla. Después, en las pasadas elecciones, también se dijeron muchas cosas malas de él, y con el argumento de “salvar” a Medellín, Fajardo hizo una alianza con Aníbal Gaviria que sólo fue electoral, porque después de elegidos partieron cobijas y siguieron cada uno por su lado. Medellín está como está de la mano de Gaviria, y el programa educativo de Fajardo ha sido duramente cuestionado. Si vamos a lo de la honestidad y a la vajilla de Luis Pérez, recuerdo que Fajardo también tiene una historia con la adjudicación de una mina y que hay unos contratos cuestionados y una Biblioteca España cayéndose a pedazos. El concepto que tengo de Luis Pérez fue construido a partir de los juicios de los fajardistas, quienes lo pintaron siempre como lo peor de lo peor. Lo cierto es que no hay condenas ni procesos en su contra y que no lo veo como un hombre tan poderoso como para comprar fiscales.

La primera vez que dudé de la veracidad de esa imagen de hombre perverso fue cuando dos profesores de la de Antioquia, que conozco de toda la vida, hablaron muy bien de las ideas de Luis Pérez y de cosas muy buenas que había hecho cuando tuvo la rectoría de la Universidad de Antioquia. “No es el monstruo que pintan”, dijeron. Después, mi profesor de matemáticas de la Nacional, una persona a quien admiro y quiero, me dijo hace varios años: “Estás equivocada”. Después otro amigo, que conocí en Compromiso Ciudadano, también me dijo: “Luis Pérez no es tan malo”. Ahora, muchos amigos que llevan trabajando veinte años en teatro y en educación; amigos que han vivido del rebusque honesto toda la vida, están participando en política de la mano de este señor. Les veo la foto de Luis Pérez en el tarjetón. Entonces me pregunto: ¿Qué fue lo que en realidad pasó? ¿Será posible que por ser una persona de bases populares, y no de bases de estrato seis, haya sido estigmatizada de una manera exagerada? Porque errores cometen todos los gobernantes. Mis amigos no son matones ni jefes de bandas criminales. Los conozco de años, y no serán santos, pero les conozco un trabajo serio y disciplinado. Su trabajo habla por ellos. Por cierto, dejo una píldora para la memoria: el primer Metrocable lo construyó Luis Pérez.

Ya que tanto la honestidad de Fajardo -y sus fajardistas- como la de Luis Pérez está cuestionada, me limito a las propuestas de esta campaña. Comparto un cuestionario que les hizo El Colombiano a los dos candidatos que veo más opcionados para ganar la Gobernación. Luis Pérez plantea cosas muy importantes sobre el campo, mientras Federico Restrepo se limita a repetir frases desgastadas y no propone nada nuevo. Mientras el movimiento de Luis Pérez parece incluir a muchas personas que llevan años trabajando y que merecen un apoyo decidido, Federico Restrepo habla del mismo grupito de quince amigos con los que se aventuró a participar en política hace años; y valga decir que en ese grupito de pulcrísimos no hubo lugar para mí ni para muchas otras personas con deseos de contribuir. No sé si fue la moral o el estrato lo que no nos alcanzó para ser dignos de su divina presencia.

Cito una frase de Barba Jacob que me gusta: “Tengo la moral necesaria para poder sobrevivir”. A mí tanta pulcritud que proclaman algunos también me espanta, porque los que se dicen pulcros son expertos en tapar cagadas.

Estas son las respuestas de Luis Pérez: http://www.elcolombiano.com/multimedia/videos/luis-perez-gutierrez-candidato-gobernacion-de-antioquia-MD2498187

Y estas las de Federico Restrepo: http://www.elcolombiano.com/multimedia/videos/federico-restrepo-candidato-gobernacion-de-antioquia-MD2498248