Esta ciencia nuestra, y la que hacen esos que escriben tres artículos por año, es una vergüenza a los ojos de cualquier humano que conozca el bienestar que genera la aplicación correcta y sacrificada del método científico. La nuestra, con doctores que pagan deudas de Colciencias organizando sesiones de cuenta chistes con ANAVAS. La de los otros, con tres artículos escritos por estudiantes esclavos.

No sé para donde vamos, pero vamos por mal camino. Si al menos la esclavitud nos hubiese llevado a ese pedazo de conocimiento que nos enamora, iríamos bien y con menos remordimientos. En cualquier caso, pocas cadenas nos llevarán a un mundo de noches más tranquilas, en las que podamos pensar que el esfuerzo no fue en vano.

Apóstol.