Mayo 28, 2014

Me están etiquetando en las fotos del Parque Educativo de San Vicente. La gente está contenta y el entusiasmo me salpica un poco. No te puedo mentir, no te puedo mentir… Todavía no me puedo poner contenta, pero me pondré muy contenta cuando me siente a ver qué es lo que se va a hacer en el Parque, cómo se va a desplazar la gente de las veredas hacia él, de dónde van a salir los recursos para sostenerlo y cómo se van a articular los contenidos con las actividades del pueblo (por ejemplo con el fique), entre otros muchos detalles que no son para nada irrelevantes.

Te escuché en Teleantioquia y también leí el artículo que compartiste, ese que dice que lo importante son las ideas, no la infraestructura. Las ideas son importantes, pero ideas tiene cualquiera muchacho, mas no cualquiera tiene la disciplina de perfeccionarlas y de ejecutarlas. Una idea no se sostiene sola. Yo me debato entre el cariño que les tengo y el rechazo a la vanidad y a la arrogancia que de ustedes me llega y recibo con dolor. (Te meto porque vos sos parte de algo que quiero y a la vez desprecio en la intimidad de mi fuero más interno). Me alegró ver nuevos esfuerzos por comunicar, sobre todo porque empiezo a ver frases por ahí que son claves, por ejemplo: “no se trata de replicar edificios”.

De la entrevista me gustó que dijeras que van a tener cien horas semanales de programas, que firmaron un acuerdo marco con el SENA y que esperan respuesta del Ministerio de Educación. Eso es clave muchacho y hay que escribirlo y repetirlo en mensajes cortos y contundentes. Aunque te voy a decir, queridísimo, que si yo fuera la Ministra no le daría recursos a Antioquia para un proyecto tan ambicioso, preferiría dárselos a Fundación. No lo haría porque me parece injusto que con los recursos de todos los colombianos se financie semejante programa en un solo departamento. Pero bueno, alegrémonos porque no soy yo la Ministra; mi punto, mi crítica más puntiaguda y que quisiera me tomaras a bien, es que hace falta profundidad en las comunicaciones y esa falta de profundidad hace crecer la sospecha de un vacío de más envergadura, algo así como un vacío filosófico, lo cual es bastante grave tratándose de un programa educativo. Te lo escribo con cariño y consideración.

Diana.