Antes de elecciones se aparecen siempre unos cuantos políticos en las escuelas rurales a ofrecer paseos y cosas para los niños. Hombre, qué vaina, qué hiciéramos… Nos encantaría, pero ya estamos programados y copados todo este resto de año. Muchas gracias de todas maneras, y no dejen de pasar por aquí en las elecciones del 2018 para contarles cómo nos fue por aquí sin sus paseos.

Cuando se van miro al cielo pa’ hacerle ojitos a Dios y pa’ llenar mis pulmones de nubes, porque para poder levantarles la cabeza a los políticos uno tiene que estar muy lleno de nubes por dentro, para que al hablarles ellos vean y oigan nubes y sientan la nostalgia de haber vivido arrastrados. También pido que me pongan a todo loro la canción que de niña me cantaba el abuelo:

“Los peones se fueron lejos, el surco está abandonado,
y a mí ya me faltan fuerzas, me pesa tanto el arado,
y tú eres tan solo una niña pa’ sacar arriba el rancho.

Aparecen en elecciones unos que llaman caudillos,
que andan prometiendo escuelas y puentes donde no hay ríos.
Y al alma del campesino llega el color partidizo
y entonces aprende a odiar hasta a quien fue su buen vecino;
todo por esos malditos politiqueros de oficio”.

https://www.youtube.com/watch?v=nzwq2IE-KdU